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viernes, 31 de mayo de 2013

Solecito- Oscar Ruíz Navia




"Solecito' es el resultado de una investigación muy personal con dos adolescentes, que contó con el apoyo del artista plástico danés Olafur Eliasson, la produccion de Tine Fischer, Diana Bustamante, Guillaume de Seille y Gerylee Polanco", explica Ruiz Navia. Artículo. Periódico El Espectador

Oscar Ruíz Navia es un realizador caleño, director de "El vuelco del cangrejo" y quien prepara actualmente el rodaje de "Los Hongos" su segundo largometraje.

Su ultimo cortometraje acaba de pasar por Cannes, siendo parte de la Quinzaine de Réalisateurs. Solecito me encantó, lo amo por su perfección estética y por su mezcla de ficción y documental.

En lo personal Solecito me habla sobre la adolescencia y el primer amor.

Solecito es una reflexión sobre la narrativa cinematográfica y los limites de la ficción y el documental: en donde empiezan y en donde terminan.  En la parte visual me permitió ver de cerca los rostros de los jóvenes caleños, creo que me perdí en sus pensamientos y sobre todo en sus miradas valientes y al mismo tiempo inocentes.

Solecito empieza su ruta por los festivales.

Les dejo el trailer y espero que se crucen pronto con esta hermosa película.



jueves, 18 de abril de 2013

Invisibles crimes- Wim Wenders

Javier Bardem produjo el largometraje documental "Invisibles". Esta película está compuesta por ocho cortometrajes de diferentes realizadores.

Cada corto habla de un conflicto invisible para el mundo... pero que sigue allí latente.  Una de estas historias habla del desplazamiento forzado en Colombia.

Hacia el minuto 14'15 ustedes podrán encontrar un corto documental dirigido por Wim Wenders. "Invisibles crimes" habla sobre la violencia contra las mujeres en el conflicto armado vivido por la República del Congo.

Es un documental que trata de la violencia sin mostrarla realmente. Hay muy pocos planos y además son estáticos y largos, lo cual no es ningún problema porque el espectador entra muy fácilmente en los relatos de las protagonistas de esta historia.

En este documental las palabras y las miradas tienen una fuerza inigualable.

No hace falta mostrar la violencia  es suficiente con ver a través de los ojos de quien la ha vivido!

No lo olviden el corto de Wenders empieza hacia el minuto 14'15. Igual en este link pueden ver toda la película.



Trailer de Invisibles










jueves, 11 de abril de 2013

Anina de Alfredo Soderguit



Anina (Colombia, Uruguay) "es un castigo rarísimo, es el más raro de toda la historia de los castigos raros"



Sinopsis: " Anina Yatay Salas es una niña de diez años. Su nombre es un palíndromo que provoca las risas de algunos de sus compañeros de escuela, en particular de Yisel, a quién Anina ve como una “elefanta”. Cuando su paciencia se agota, Anina se trenza en una pelea con Yisel a la hora del recreo. Este incidente termina con una llamada a sus padres para que se presenten en la dirección de la escuela y en una sanción para a las niñas. Anina recibe el castigo dentro de un sobre negro cerrado"


Película de animación ganadora en la reciente versión del Festival Internacional de Cine de Cartagena-Ficci  en la categoría de Cine Nacional.


Les dejo el trailer y espero verla pronto y que ustedes también lo hagan. 





viernes, 29 de junio de 2012

Colombia vista desde Francia

Texto escrito originalmente en francés, en septiembre de 2010. 



En mi país existe un programa de televisión  que transmite un canal privado todas las mañanas, de lunes a viernes.  Los espectadores pueden llamar y opinar sobre el tema del día. Hace algunos meses yo miraba esta emisión. El tema era: Si usted pudiera nacer de nuevo ¿en cuál país le gustaría hacerlo?

Yo escuchaba las intervenciones con atención. Una señora llamó: “estoy muy feliz de ser colombiana, sinceramente yo quisiera volver a nacer en Colombia”. Más tarde llamó un señor: “yo quisiera volver a nacer en Colombia, es el mejor país del mundo”.

¿Colombia el mejor país del mundo?  Pero,¿ por qué?  Porque hay muchas frutas, porque tenemos todos los climas, porque las mujeres son hermosas, porque en Colombia todo el mundo sonríe, esas eran las razones del presentador para justificar con entusiasmo las respuestas del público.

Nunca he intentado llamar o participar en un programa de televisión. Pero ese día me imaginaba haciéndolo.  Yo había preparado mi respuesta, iba a decir:  “Buenos días, si yo pudiera volver a nacer, yo quisiera nacer en cualquier otro país menos en Colombia”. Imaginaba la expresión de horror del presentador y su manera de justificar mis palabras, cambiando el sentido de la frase o incluso inventando un problema técnico para finalmente cortar la llamada. 


En Colombia está prácticamente prohibido ser sincero y hablar por ejemplo de eso que no permite que la mayoría de la población coma frutas todos los días, que pueda viajar por todo el país y disfrutar de los climas.  Pocos hablan sobre lo que impide que muchas mujeres en condiciones difíciles  de trabajo, sexismo, falta de educación y pobreza puedan  tener al menos un minuto para contemplarse en un espejo.

Yo llegué a Francia el 13 de septiembre, salí de Bogotá, la capital colombiana y la ciudad en la que nací. Allá dejé a mi familia, mi mamá, mi papá, mis amigos, mis compañeros y a muchas otras personas a quienes les debo mi interés por hablar sobre la realidad colombiana.

Cuando llegué a Francia me encontré con un país en el que hay diferentes culturas. En mi vida había visto tantos árabes y personas originarias de África.  Yo aterricé en un país más organizado y limpio que los que había conocido antes de venir a aquí.

Vine a Angoulême para continuar mis estudios. Esta ciudad es tan pequeña y tan tranquila que mi imaginación se inventa problemas que no existen, para darle un poco de ritmo a mi nueva vida aquí.

Aparentemente los ladrones no existen por acá, en todos los almacenes la gente sonríe e incluso si no se compra nada los vendedores desean un buen día.  Para los estudiantes existen muchas ayudas que nadie en América Latina imagina. Las condiciones de vida parecen más justas y me da la impresión que facilitan la existencia.
En este ambiente tranquilo empecé una encuesta  para conocer la opinión que tienen los franceses sobre Colombia.  Debo confesar que yo ya imaginaba las respuestas: la guerra, la droga, la violencia, Ingrid Betancourt.


Comencé mi búsqueda hablando con otro estudiante. Su primera palabra fue “droga…”  y después “…realmente yo no sé nada sobre Colombia, apenas lo que muestran las películas de Hollywood”. Al día siguiente yo les hice la misma pregunta a un señor y una señora. De nuevo, la primera respuesta fue la droga, pero eso sí mucho más precisa “la cocaína”.  Mi segunda pregunta era: ¿Usted conoce algún famoso colombiano?

El silencio cada vez era más largo. Finalmente alguien respondió: “¿Quizás Ingrid Betancourt? Pero no estoy seguro que sea colombiana” Yo respondí: “ Si, ella es colombiana, incluso cuando la secuestraron las FARC era uno de los candidatos a la presidencia de Colombia”.


Debemos detenernos un poco en este punto. Porque aquí las opiniones de colombianos y franceses divergen.  Hoy, el libro que Ingrid Betancourt escribió contando su experiencia de 7 años de secuestro “Même le silence a une fin” empieza a ser distribuido en las librerías colombianas, francesas y de otros países. Este libro es recibido por los colombianos dentro de un ambiente de antipatía e indiferencia con el riesgo de ser un fracaso comercial.

Allá, la gente cree que Ingrid Betancourt es antipatriota y ambiciosa, después de haber pedido quince millones de dólares al gobierno colombiano como indemnización por los siete años que estuvo en cautiverio.  Ella debió retirar la demanda porque el gobierno demostró que Ingrid había puesto su vida en peligro. Ella no escuchó las recomendaciones que les hacían a los candidatos de no ir al Caquetá un departamento colombiano en donde los guerrilleros están en todos los rincones.


Sin embargo, en Francia el periódico Le Monde en un artículo publicado el 20 de septiembre la describe como una mujer frágil y elegante. El texto dice: “ella tiene una voz dulce y pausada, pero en Ingrid se siente una voluntad inquebrantable y carácter de acero”. Me doy cuenta que en Francia Ingrid es un ejemplo de heroísmo.


Ingrid es una mujer que tuvo la posibilidad de estudiar. Ella recibió una educación francesa en el Liceo Francés de Bogotá desde la primaria. Al contrario de muchas colombianas que deben dejarlo todo, hasta sus sueños, para sobrevivir y ofrecer a sus hijos algunas condiciones de vida respetables.

Se podría pensar que Ingrid debería ser la mujer que representa a la colombiana que ha sido víctima de una u otra manera del conflicto armado y podría dirigir movimientos para pedir al gobierno el derecho a la reparación.  Pero actualmente para los colombianos Francia está tan alejada como Ingrid se alejó de ellos.


La siguiente pregunta en mi encuesta era: “¿Usted sabe quién es Shakira?” En Colombia se dice que Shakira ha trabajado para dar una mejor imagen del país, un imagen diferente, sin entrar a juzgar si su música es buena o no.  Aunque siento decirle a mis compatriotas que los franceses no saben que Shakira es colombiana. Alguien me dijo que pensaba que ella era brasilera.
Prácticamente en todas mis conversaciones, la gente me dijo que ellos pensaban en la droga gracias o por la culpa de las películas americanas.

Yo creo que en un país como Francia, hay desinformación sobre la realidad de los países de América Latina. De hecho las imágenes y los estereotipos del cine e Hollywood son los más conocidos.  Lo más preocupante es que en Latinoamérica e incluso Colombia la mayoría de la gente vive en la desinformación y la indiferencia.


Yo sabía que las impresiones que tienen los franceses sobre Colombia vienen de los discursos difundidos por los medios estadounidenses.  Pero honestamente todos esos esfuerzos que hace el gobierno colombiano para promover y vender una buena imagen del país a los colombianos no tiene prácticamente ningún efecto en el exterior. Cuando en los noticieros hablan de las acciones de la asociación de Shakira, de los eventos benéficos organizados por Juanes alrededor del mundo, los colombianos se distraen de lo que pasa dentro del país.

Los colombianos no se dan cuenta lo que viven miles de familias que llegan a Bogotá sin nada. Familias enteras lideradas por mujeres que acaban de perder a sus maridos.

Ahora yo estoy en Francia y siento una necesidad inexplicable de mirar la televisión colombiana. Siento un interés de ver ese programa de la mañana y escuchar de nuevo las llamadas de los colombianos. Disfrutar el acento de mi país, analizar cada intervención, sus palabras, sus emociones y porque no participar esta vez.

Imagino las palabras del presentador: “Bueno, tenemos una llamada desde el exterior. En dónde está?” y yo diré “ Buenos días, estoy en Francia y extraño a mi familia”. Inmediatamente la celebridad que anima el programa me dirá: “Seguramente, usted es una colombiana que da una buena imagen de nuestro país. Qué alegría, saber que hay colombianos en el exterior que hacen buenas cosas por nosotros. Que le cuentan al mundo lo lindo que es Colombia, donde viven muy buenas personas”.  Yo sonreiré y le diré: “si, por supuesto que digo buenas cosas…Esta vez seré yo la que cuelgue. Yo no podría mentir en televisión. Yo no soy famosa como Ingrid Betancourt y Shakira y no necesito ganarme el reconocimiento de nadie

A mí me gusta hablar de Colombia con la gente que conozco en la calle. Así puedo discutir sobre lo bueno y lo malo de mi país. Provocar de alguna manera el debate. Motivar a algunos jóvenes como yo a cuestionarse, a trabajar, no para mejorar nuestra imagen, sino para incitar y abrir el espíritu reaccionario de los colombianos.