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sábado, 20 de abril de 2013

Angoulême y la animación a la francesa

Aquí, en esta ciudad del sur oeste Francés hay varias escuelas de artes visuales. Una de las más famosas es la EMCA- Escuela de oficios del cine de animación.

Siempre he admirado la originalidad de la animación francesa y lo multifacética que puede llegar a ser. Aquí existe una política de Estado que obliga a los canales de televisión, públicos y privados, a financiar las series de dibujos animados locales.   De esta manera una gran parte de la programación infantil es nacional y existen varios estudios de animación con sedes en Paris y en Angoulême principalmente.

Obvio, siempre tiene que haber un "pero", en este caso los canales de televisión son los que deciden que proyectos van a financiar. Los programas producidos son muy formateados y casi todos se parecen. En este momento abundan las nuevas versiones 3D de series como La Abeja Maya. Muchos de los personajes guardan los rasgos de los animes japoneses y las historias con narrativas y/o estéticas diferentes prácticamente no tienen entrada en este sistema.

Por esa razón, me parece mucho más interesante mirar lo que pasa en las escuelas. Dentro de la academia los estudiantes tienen mucha más libertad creativa y sus cortometrajes tienen esa originalidad que siempre me ha llamado la atención de la animación francesa.

Aquí les muestro algunos de los cortos realizados por los estudiantes de l'EMCA.
Es una selección variada en estilos y temas. En el perfil de vimeo de la escuela pueden encontrar más proyectos y los enlaces a los perfiles de los estudiantes.

Aclaro que cuando hablo de la animación francesa me refiero a la escuela. No todos los estudiantes de l'EMCA son franceses. En el tiempo que llevo viviendo acá he conocido chinos, senegaleses y un camboyano que vinieron para entrar en esta institución.

Espero que para algunos la lengua francesa no sea un impedimento para apreciar los cortos con diálogos.


Diálogos en francés




Diálogos en Francés




Sin diálogos




Sin diálogos



Sin diálogos





Sin diálogos





Diálogos en francés



Sin diálogos 

 


¿Cuál es su favorito?

miércoles, 10 de abril de 2013

La vie d'ailleurs/ La vida en otro lugar de Xiaofang Zhang

En France on dit que les chinois sont fermés et bizarres. Chinois ou Colombien c'est pareil quand on est tout seul. // En Francia dicen que los chinos son raros, cerrados. Ser chino o colombiano es lo mismo cuando estás solo.


Cortometraje documental. Audio: Mandarín- Subtítulos: Francés



Tu seras sumo/ Serás un sumo de Jill Coulon

Tu seras sumo
Tu seras sumo, es un film documental realizado en el 2012 en Japón y producido por este país y Francia.

El protagonista es Takuya, un jovén de 18 años que ingresa a una escuela de sumo para cumplir el deseo de su padre.

Actualmente en algunas salas de las principales ciudades francesas. 









viernes, 29 de junio de 2012

Colombia vista desde Francia

Texto escrito originalmente en francés, en septiembre de 2010. 



En mi país existe un programa de televisión  que transmite un canal privado todas las mañanas, de lunes a viernes.  Los espectadores pueden llamar y opinar sobre el tema del día. Hace algunos meses yo miraba esta emisión. El tema era: Si usted pudiera nacer de nuevo ¿en cuál país le gustaría hacerlo?

Yo escuchaba las intervenciones con atención. Una señora llamó: “estoy muy feliz de ser colombiana, sinceramente yo quisiera volver a nacer en Colombia”. Más tarde llamó un señor: “yo quisiera volver a nacer en Colombia, es el mejor país del mundo”.

¿Colombia el mejor país del mundo?  Pero,¿ por qué?  Porque hay muchas frutas, porque tenemos todos los climas, porque las mujeres son hermosas, porque en Colombia todo el mundo sonríe, esas eran las razones del presentador para justificar con entusiasmo las respuestas del público.

Nunca he intentado llamar o participar en un programa de televisión. Pero ese día me imaginaba haciéndolo.  Yo había preparado mi respuesta, iba a decir:  “Buenos días, si yo pudiera volver a nacer, yo quisiera nacer en cualquier otro país menos en Colombia”. Imaginaba la expresión de horror del presentador y su manera de justificar mis palabras, cambiando el sentido de la frase o incluso inventando un problema técnico para finalmente cortar la llamada. 


En Colombia está prácticamente prohibido ser sincero y hablar por ejemplo de eso que no permite que la mayoría de la población coma frutas todos los días, que pueda viajar por todo el país y disfrutar de los climas.  Pocos hablan sobre lo que impide que muchas mujeres en condiciones difíciles  de trabajo, sexismo, falta de educación y pobreza puedan  tener al menos un minuto para contemplarse en un espejo.

Yo llegué a Francia el 13 de septiembre, salí de Bogotá, la capital colombiana y la ciudad en la que nací. Allá dejé a mi familia, mi mamá, mi papá, mis amigos, mis compañeros y a muchas otras personas a quienes les debo mi interés por hablar sobre la realidad colombiana.

Cuando llegué a Francia me encontré con un país en el que hay diferentes culturas. En mi vida había visto tantos árabes y personas originarias de África.  Yo aterricé en un país más organizado y limpio que los que había conocido antes de venir a aquí.

Vine a Angoulême para continuar mis estudios. Esta ciudad es tan pequeña y tan tranquila que mi imaginación se inventa problemas que no existen, para darle un poco de ritmo a mi nueva vida aquí.

Aparentemente los ladrones no existen por acá, en todos los almacenes la gente sonríe e incluso si no se compra nada los vendedores desean un buen día.  Para los estudiantes existen muchas ayudas que nadie en América Latina imagina. Las condiciones de vida parecen más justas y me da la impresión que facilitan la existencia.
En este ambiente tranquilo empecé una encuesta  para conocer la opinión que tienen los franceses sobre Colombia.  Debo confesar que yo ya imaginaba las respuestas: la guerra, la droga, la violencia, Ingrid Betancourt.


Comencé mi búsqueda hablando con otro estudiante. Su primera palabra fue “droga…”  y después “…realmente yo no sé nada sobre Colombia, apenas lo que muestran las películas de Hollywood”. Al día siguiente yo les hice la misma pregunta a un señor y una señora. De nuevo, la primera respuesta fue la droga, pero eso sí mucho más precisa “la cocaína”.  Mi segunda pregunta era: ¿Usted conoce algún famoso colombiano?

El silencio cada vez era más largo. Finalmente alguien respondió: “¿Quizás Ingrid Betancourt? Pero no estoy seguro que sea colombiana” Yo respondí: “ Si, ella es colombiana, incluso cuando la secuestraron las FARC era uno de los candidatos a la presidencia de Colombia”.


Debemos detenernos un poco en este punto. Porque aquí las opiniones de colombianos y franceses divergen.  Hoy, el libro que Ingrid Betancourt escribió contando su experiencia de 7 años de secuestro “Même le silence a une fin” empieza a ser distribuido en las librerías colombianas, francesas y de otros países. Este libro es recibido por los colombianos dentro de un ambiente de antipatía e indiferencia con el riesgo de ser un fracaso comercial.

Allá, la gente cree que Ingrid Betancourt es antipatriota y ambiciosa, después de haber pedido quince millones de dólares al gobierno colombiano como indemnización por los siete años que estuvo en cautiverio.  Ella debió retirar la demanda porque el gobierno demostró que Ingrid había puesto su vida en peligro. Ella no escuchó las recomendaciones que les hacían a los candidatos de no ir al Caquetá un departamento colombiano en donde los guerrilleros están en todos los rincones.


Sin embargo, en Francia el periódico Le Monde en un artículo publicado el 20 de septiembre la describe como una mujer frágil y elegante. El texto dice: “ella tiene una voz dulce y pausada, pero en Ingrid se siente una voluntad inquebrantable y carácter de acero”. Me doy cuenta que en Francia Ingrid es un ejemplo de heroísmo.


Ingrid es una mujer que tuvo la posibilidad de estudiar. Ella recibió una educación francesa en el Liceo Francés de Bogotá desde la primaria. Al contrario de muchas colombianas que deben dejarlo todo, hasta sus sueños, para sobrevivir y ofrecer a sus hijos algunas condiciones de vida respetables.

Se podría pensar que Ingrid debería ser la mujer que representa a la colombiana que ha sido víctima de una u otra manera del conflicto armado y podría dirigir movimientos para pedir al gobierno el derecho a la reparación.  Pero actualmente para los colombianos Francia está tan alejada como Ingrid se alejó de ellos.


La siguiente pregunta en mi encuesta era: “¿Usted sabe quién es Shakira?” En Colombia se dice que Shakira ha trabajado para dar una mejor imagen del país, un imagen diferente, sin entrar a juzgar si su música es buena o no.  Aunque siento decirle a mis compatriotas que los franceses no saben que Shakira es colombiana. Alguien me dijo que pensaba que ella era brasilera.
Prácticamente en todas mis conversaciones, la gente me dijo que ellos pensaban en la droga gracias o por la culpa de las películas americanas.

Yo creo que en un país como Francia, hay desinformación sobre la realidad de los países de América Latina. De hecho las imágenes y los estereotipos del cine e Hollywood son los más conocidos.  Lo más preocupante es que en Latinoamérica e incluso Colombia la mayoría de la gente vive en la desinformación y la indiferencia.


Yo sabía que las impresiones que tienen los franceses sobre Colombia vienen de los discursos difundidos por los medios estadounidenses.  Pero honestamente todos esos esfuerzos que hace el gobierno colombiano para promover y vender una buena imagen del país a los colombianos no tiene prácticamente ningún efecto en el exterior. Cuando en los noticieros hablan de las acciones de la asociación de Shakira, de los eventos benéficos organizados por Juanes alrededor del mundo, los colombianos se distraen de lo que pasa dentro del país.

Los colombianos no se dan cuenta lo que viven miles de familias que llegan a Bogotá sin nada. Familias enteras lideradas por mujeres que acaban de perder a sus maridos.

Ahora yo estoy en Francia y siento una necesidad inexplicable de mirar la televisión colombiana. Siento un interés de ver ese programa de la mañana y escuchar de nuevo las llamadas de los colombianos. Disfrutar el acento de mi país, analizar cada intervención, sus palabras, sus emociones y porque no participar esta vez.

Imagino las palabras del presentador: “Bueno, tenemos una llamada desde el exterior. En dónde está?” y yo diré “ Buenos días, estoy en Francia y extraño a mi familia”. Inmediatamente la celebridad que anima el programa me dirá: “Seguramente, usted es una colombiana que da una buena imagen de nuestro país. Qué alegría, saber que hay colombianos en el exterior que hacen buenas cosas por nosotros. Que le cuentan al mundo lo lindo que es Colombia, donde viven muy buenas personas”.  Yo sonreiré y le diré: “si, por supuesto que digo buenas cosas…Esta vez seré yo la que cuelgue. Yo no podría mentir en televisión. Yo no soy famosa como Ingrid Betancourt y Shakira y no necesito ganarme el reconocimiento de nadie

A mí me gusta hablar de Colombia con la gente que conozco en la calle. Así puedo discutir sobre lo bueno y lo malo de mi país. Provocar de alguna manera el debate. Motivar a algunos jóvenes como yo a cuestionarse, a trabajar, no para mejorar nuestra imagen, sino para incitar y abrir el espíritu reaccionario de los colombianos.